Mucho se está hablando esta semana sobre el cierre de una planta alemana de Nokia por no ser rentable y la posterior reacción del gobierno alemán y los sindicatos.
Por lo visto Nokia no calculó correctamente la reacción que produciría el cierre de la planta y ahora se encuentra ante una delicada posición que podría poner en serios problemas el mercado alemán.
Y es que uno de los sindicatos más importantes del país y algunos representantes políticos han declarado un boicot a la empresa finlandesa. Según Nokia, los costos laborales en Alemania son casi diez veces más que en Rumania, que es donde se llevan la fabrica. Sin embargo el cierre se produce una vez que venciera el plazo de aplicación de una subvención pública de 85 millones de Euros que Nokia ingreso para mantener la fabrica en Alemania.
El tema de la deslocalización es preocupante y por lo visto no ocurre solo en España y todos los países más desarrollados de Europa se están viendo afectados. Creo que es un proceso inevitable, que debe ser tratado con la máxima atención para que las consecuencias sean lo menos penosas y traumáticas posibles para los trabajadores, pero Europa no puede competir con la mano de obra barata de los países del Este y del sureste asiático y estamos abocados a la investigación y desarrollo y a los servicios de valor añadido.
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